sin palabras

Quiero ser el hombre…
que vele tus sueños cada noche
que vuelque el cielo
si le pides una estrella
Quiero ser el niño…
que refugie sus lágrimas en tu regazo
que te mire con ojos transparentes
anhelando tus caricias
Quiero ser el aire que respires
llenar tus pulmones de esperanza
Quiero ser la sangre de tus venas
recorrer tu cuerpo eternamente
Quiero ser …
por que sin ti
soy nada
Desierto que busca agua
donde ahogar su arena
Flores que buscan viento
donde esparcir aromas
Ave que busca rama
donde posar desdichas
Sueños que buscan cama
donde dormir
…tu cuerpo
Foto: David Ramage

Anoche tuve un mal sueño, anoche soñé…
Que el viento llevaba mi voz y tú no hacías caso al viento
Que el aire azotaba tu rostro y tu rostro se escondía del aire.
Y es que el viento es aire, sólo aire
pero cuando el aire se para
se paran las hojas, se paran las ramas
se paran los cabellos
… tus cabellos y mis sueños
…

dedos… manos… pies…
¿no te han besado las manos?
¿comido los dedos?
¿mordido los pies?
.
Hace un año, en el viejo CaféBlog…
Mis labios buscan y siguen el camino trazado. Trazos que el deseo, el tuyo y el mío, tiene grabados. De tus pies a tus piernas, deleitarse con las caricias que ofrece tu piel. Rodear tus muslos, rozarlos apenas. Amarrar mis manos a tus caderas, apresar tus nalgas prietas. Bordear con los labios tu sexo, acercarse y alejarse, que sientas mi aliento en él. Que el roce de mi lengua sea promesa reflejada en tu vientre. Y en él, tu ombligo mira y suspira.
Volver a bajar, volver a subir. Bordear tu cuerpo y perderse en sus contornos. Vientre, caderas, muslos, fronteras del deseo -que es el tuyo y el mio- Morder, sentir, besar. Perderse en ti, y no quererme encontrar. Mi lengua se desliza, acaricia y se acaricia. Vibra al compás de la melodía que marcan tus jadeos. Sin pausa, despacio, deprisa. Sentir como tiemblan tus caderas, como se tensa tu piel, como enloqueces de la cabeza a los pies. En mi lengua, la locura de tu locura. En mis labios tú, y el recuerdo de tu piel.
. . .

Frío. Noche en la tarde, sin que haya amanecido el día. Niebla, frío. Vacío. Las calles duelen, el aire hiere. Encogido, aterido. La prisa grita por llegar.Soñar. Calor. Amor.
Abres la puerta. Silencio en la llegada. Me recoge tu mirada. Te miro. Ríes. Sonrío. Yo todo. Tú nada. Me miras. Te abrazo. Me aprietas. Silencio. Pregunto. Asientes. No espero. Me sientes. Te siento. Me pierdo. Mis labios buscan. Te encuentro. Mi lengua despierta. Juega, rebelde, inquieta.
Respiras. Aspiras. Suspiras. Me miras. Me sientes. Te siento.
El frío es olvido

Distancia que separa y que une en la esperanza
Esperanza de sentirte respirar mis sueños en tu almohada
Almohada fría y húmeda en la espera de una cama
Cama ancha es la mía sin las sábanas de tu piel
Piel que ansía a cada instante compañía
Compañía de tu boca entre mis labios
Labios húmedos de noches sin distancia
. . .

Ayer hablando con una amiga le comenté que tenía la sensación de que el tono de mi blog había cambiado. Ella me lo confirmó y me dijo que ahora parecía el blog de una monja. No esperaba que fuera para tanto pero creo que algo de razón no le faltaba, aunque me lo hubiera dicho medio en broma. Y si tenemos en cuenta lo poco que escribo, la monja parece más bien de clausura.
Tendré que volver a los juegos prohibidos y a los besos de piel. O a lo que quedó en el viejo blog y no me acompañó en el viaje. O dedicar un día a la semana para estos menesteres, como un menesteroso lismoneándose un poco de su tiempo para dedicarse a si mismo y a las sensaciones y sentimientos que hacen que la vida fluya. Y aunque tal vez no logren encontrarle el sentido, al menos nos hagan sentir vivos.
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