Abueletes

En mi barrio siempre ha existido una residencia de ancianos, puede que incluso estuviera ahí antes de que naciera el barrio. El interior era oscuro, muy oscuro y nunca me pareció un lugar muy apropiado, incluso en aquellos años. Lo visité con relativa frecuencia, acompañando a mi madre para visitar a un familiar lejano que la familia descubrió casi por casualidad.
El exterior era distinto, tenía unos estupendos jardines, alguno amplio y majestuoso donde los abueletes tomaban el sol, y la sombra. Recuerdo haberles visto jugar a la petanca y a la calva. En los muros de ese jardín los niños del barrio robábamos rosas, cazábamos lagartijas y más de una vez saltábamos dentro para coger caracoles.
Pero la imagen que tengo grabada es la de mi abuelo sentado en la valla, junto a otros vejetes, algunos de la residencia y otros como él vecinos del barrio a los que gustaba sentarse allí. Todos ellos, como mi abuelo, eran abuelos de los de antes, de pantalones de pana, boina y reloj de bolsillo. Lo que era un abuelo de verdad, al que no le podía faltar un cayada en la que apoyarse y con la que amenazar de broma a su nieto.
Hoy todos los jardines han desaparecido y en su lugar han crecido modernos edificios, anexos al resto de la residencia. Los árboles, flores y pajarillos han dejado lugar a luminosas y amplias, supongo, habitaciones. Hay más sitio para los residentes, o mejor dicho, más sitio para más residentes (algo muy necesario en estos tiempos, y más en estas tierras), y seguramente con mejores instalaciones. Pero todos, los vejetes y los vecinos, han perdido mucho, ese bonito lugar del que ya solo queda el recuerdo, y que siempre estará ligado a mi niñez, como la imagen de mi abuelo sentado en la valla, con su pantalón de pana, su boina y su cayada, sacando el reloj del bolsillo cuando su nieto se acercaba a preguntarle la hora.
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Miguel
Obviamente, la foto no es de la residencia de la que hablo, ni tampoco es mía, apareció en Yonkis hace tiempo. Pero sirve perfectamente para ilustrar los cambios del tiempo, y sus contrapuntos.
Comment por Miguel — 12 September, 2005 @ 9:22 pm
iluku
Una de las imágenes que más me gusta del verano es la de todos los bancos de la ciudad, incluso los de las rotondas, repletos hasta las tantas de vejetes al fresco de la noche.
Comment por iluku — 12 September, 2005 @ 11:06 pm
juyma
En Valladolid es impresionante la cantidad de ancianos que se pueden juntar en el campo grande, eso si, cada vez se ven menos boinas y pantalones de pana.
Mi padre que es de Zamora cuenta que les decian: “pantalón de pana remiendo en el culo, Zamorano seguro” y respondian “de una puta y un Zamorano nacio el primer Vallisoletano”
Comment por juyma — 13 September, 2005 @ 9:53 am
duende
JAJAJ, mucha imagen si señor, me encanta salir a pasear con padre o abuelos mayores, van lentos pero seguros, arreglando el mundo o recordando su larga vida. Mis padres dicen “ahora que lo sé casi todo, voy tan lento que no puedo ponerlo en practica” Yo les digo “con lo que sabeis si lo poneis en practica nos dejais sin trabajo, es ley de vida”
Comment por duende — 13 September, 2005 @ 11:41 am
manuel h
Ni a emilio le molestan mientras se queden en el parque.
Comment por manuel h — 13 September, 2005 @ 5:26 pm
Brisa
La imagén de los lugares a veces cambian pero algunas personas, algunos paisajes internos no lo hacen tan facilmente, solo tenemos que saber mirar.A mí me encanta escuchar a los ancianos… y bueno yo creo que un poquito también les gusto a ellos
Un abrazo
Comment por Brisa — 13 September, 2005 @ 10:22 pm
jose
quebuen0o
Comment por jose — 31 October, 2005 @ 2:50 am