La nostalgia camina sobre ruedas -II-
Uno de los “seiscientos” que recuerdo era el de unos familiares que vivían en un pequeño pueblo cercano a Salamanca. Era un 600 color marrón, como el barro y la tierra que siempre llevaba pegado en los bajos, y a veces en los altos y en los interiores. Un seiscientos de campos y huertas, donde los aperos dejaban sitio a la cesta de merienda cuando nos llevaba al río.
En uno de esos viajes desde el pueblo al río mi tío decidió no tener que echar dos viajes para llevarnos a todos. Después de un buen rato consiguió colocar dentro de aquel cochecito a 5 adultos -mis tíos, mis padres y mi abuelo-, a una adolescente y al menos a cuatro niños (no recuerdo si la pequeña de mis hermanas nos acompañaba).
Hoy día por mucho menos se puede aparecer en el “Ginés de los Recors” ese
(y también acabar multados por la Guardia Civil). Al llegar al río los vecinos de mis tíos nos recibieron alborozados e intrigados. Que tanta gente cabiera en su SEAT 1500 no tenía merito, pero en un pobre SEAT 600… No salían de su asombro mientras nos veían salir a todos del coche con no poco esfuerzo.
Fue solo un viaje de ida. A la vuelta fue imposible organizarnos y por mucho contorsionismo que hicimos no hubo manera. Tal vez fuera por que la ida fue en ayunas y la vuelta era después de dar cuenta de la merienda, a base buen embutido de la tierra: chorizo, jamón, lomo y otras viandas para acompañar … todo en abundancia.
En realidad lo importante de las tardes de campo, de río, o de montaña.. no es el aire libre, el caminar, o el descansar… Lo verdaderamente importante es el comer
Hay 3 cafés
Comentar
















cleo
jajaja
es cierto. Los días de playa o de campo eran días en que se comía más que toda la semana en casa.
Jejeje, lo del 600 me recuerda a la maleta que te llevas de viaje. Cuando sales de casa va todo bien empaquetado y cabe todo, justito pero todo. Cuando es la hora de regresar no hay manera de cerrar la cremallera. Siempre hay que recurrir al truco de sentarse encima a ver si se aplasta algo más.
Gracias por tu visita
Un besín
Comment por cleo — 29 May, 2005 @ 4:14 pm
AZUL de Blancos
ja, ja, qué recuerdos, yo recuerdo el que teníamos en mi familia (muy numerosa, por cierto), que siempre llevaba un destornillador haciendo tope en la ventana porque el cristal se bajaba solo; ahora no pasaría la ITV
Comment por AZUL de Blancos — 29 May, 2005 @ 6:40 pm
duende
Yo tenía una vecina que dirigia a su marido para aparcar al grito de “manolo dale volante”… hasta que terminaba chocando con un árbol de la acera….. que por cierto, duro unos meses, termino tirandolo
Comment por duende — 29 May, 2005 @ 9:45 pm